COVID 19 en la Frontera Sur: Manuel I. Balcázar Villarreal

COVID 19 en la Frontera Sur: Manuel I. Balcázar Villarreal

En términos de seguridad, la frontera sur de México se ha caracterizado en la última década por un aumento en la presencia de grupos delictivos, varios de ellos enfrentados entre sí, principalmente por el control de mercados ilícitos locales. De manera puntual se identifica la presencia de células de los cárteles del Golfo, Zetas y Jalisco Nueva Generación, siendo Quintana Roo el estado con mayor presencia y disputa criminal.

Bajo este contexto, la tranquilidad que había caracterizado a la frontera sur se ha visto alterada por la violencia criminal, principalmente en Quintana Roo y Tabasco, que en el acumulado anual a julio del 2020 ocuparon el noveno y décimo tercer en tasa de homicidios dolosos, con 21.8 y 12.4, respectivamente. En contraparte Chiapas y Campeche se ubicaron dentro de las 6 entidades con menores tasas, al registrar 4.5 cada una, como se aprecia en el mapa 2.

Al igual que se registra una marcada diferenciación entre entidades federativas por violencia criminal, lo mismo ocurre en términos personas fallecidas por COVID-19, ya que mientras Tabasco y Quintana Roo registraron tasas de 75 y 56 fallecidos por cada 100 mil habitantes, Campeche registró una tasa de 50, mientras que Chiapas de 16, según la Secretaría de Salud, con datos acumulados al 23 de julio del año en curso (mapa 3).

Para Chiapas y Campeche, que se ubican con las tasas más bajas de homicidios dolosos y COVID, ambos registraron el mismo número en homicidios dolosos, mientras que, para los fallecimientos por la pandemia, la tasa en Campeche superó a Chiapas en más del 100%.

De una interpretación general puede considerarse que la pandemia no generó impacto alguno en el comportamiento de los homicidios dolosos en las entidades de la frontera sur, al mantenerse prácticamente los mismos lugares por estado en las tasas de personas fallecidas por homicidios o por pandemia.

[…] En la frontera sur la dinámica criminal se explicaría principalmente por la victimización poblacional (secuestros en Tabasco y Quintana Roo) y control de rutas de tránsito para migrantes no documentados, que también redujeron su flujo, principalmente durante marzo, que fue el mes en el que Guatemala cerró sus fronteras, mismas que recientemente fueron abiertas en 4 puntos fronterizos, tras seis meses de cierre.

De confirmarse la hipótesis habría una alta probabilidad que conforme la ciudadanía deje las actividades de confinamiento domiciliario, repunten los homicidios dolosos, que podrían venir acompañados de una ola de extorsiones y secuestros, que podrían mitigarse si sociedad y autoridades de los tres órdenes de gobierno fortalecen los mecanismos de coordinación para realizar acciones preventivas.


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